Juan Carlos Rodríguez: "Foucault seguía siendo un anarquista ilustrado preocupado sólo por la construcción de otras formas de subjetivación"


8.-

Que Foucault no se enterara de cómo había comenzado el éxito de su tan amado neoliberalismo resultaba lógico. Él seguía siendo un "anarquista ilustrado" preocupado sólo por la 'construcción de otras formas de subjetivación' para expresar el "yo soy socialmente sexo". Y de ahí que en ese curso 78-79 alabara hasta el extremo, como decíamos, a la Escuela de Chicago. Pero hubo más: la "liberalización" de todo suponía que el dólar se iba a desprender del patrón oro y que por lo tanto los USA iban a hacer con su moneda y con su libertad financiera lo que les diera la gana. Chomsky lo señaló bien en 1988 (1) en Managua, cuando el sandinismo estaba asfixiado por "la contra" -pagada por los USA- pero aún era sandinista. Chomsky decía: Estados Unidos es el país más democrático y más libre del mundo, pues cualquier debate y cualquier discusión es posible. Sólo que añadía: siempre que no se pongan en duda los presupuestos implícitos ("indisputados") en tales debates. Obviamente los 'presupuestos implícitos' eran los del capitalismo norteamericano. Sobre los derechos civiles y los derechos humanos se podía discutir, pero las raíces del sistema eran intocables (volveremos sobre esto).

Con lo que resulta no menos sintomático que progresivamente a los Estudios culturales y -sobre todo- a las ciencias humanas o sociológicias se les acabara llamando en la Academia norteamericana "ciencias de la gobernabilidad" o de la "gobernanza" (2). "Gobernabilidad" o "gobernanza" que no tenían ya nada que ver con la política (se daba por supuesto que, tras la caída de la URSS, la política como tal ya no existía, sólo la planificación del nuevo modelo social establecido para siempre). Con una consecuencia obvia: el desvanecimiento de la política implicaba el progresivo deterioro de la democracia ciudadana.

(Notas):

(1) Cfr. Noam Chomsky (1988: 143-145). Para un análisis de las contradicciones de Chomsky, partiendo también de mi profundo respeto hacia él, puede verse mi ensayo "Ideología y lingüística teórica. De Saussure a Chomsky" (Rodríguez, 1999: 63-136).

(2) Cfr. Burchell, Gordon y Miller (1991). Sin duda, Colin Gordon ha sido el mayor legitimador del "efecto Foucault" en la década del 2000 en el mundo angloamericano, en medio de la turbamulta de proposiciones por establecer el neoliberalismo como la racionalidad actual y el consiguiente desmantelamiento de las conquistas sociales anteriores. El "efecto Foucault" implicaría así 'evaluar' y 'gestionar' el riesgo, pero lo más significativo para nosotros radica en llegar a comprender cómo esa categoría foucaultiana de 'riesgo', se fue transformando, a través de estas múltiples variantes, en las tres categorías sociales y biomédicas hoy establecidas: 'high risk', 'medium risk' y 'low risk' (en cualquier evaluación de cualquier tipo). No es preciso señalar hasta qué punto la "prima de riesgo" nos rodea hoy familiarmente en un lenguaje nada habitual hasta hace poco. Pero resultaría curioso, cuando menos, analizar este trasvase de lenguajes desde Foucault a las ciencias de la gobernanza y de ahí a las compañías privadas de seguros, a la psiquiatría y a la criminología, a la más simple operación de apendicitis o a cualquier acontecimiento bélico o a una amenaza financiera brutal. Puesto que fue Heidegger quien planteó lo de la 'poesía de riesgo' o el 'riesgo poético' en sus análisis sobre Rilke, Trakl, etc. en los años 20-30. Y de ahí sin duda tomó el término Foucault antes de que se produjera el neoliberal "efecto Foucault" (sólo que el alegato para asumir el 'propio riesgo' estaba ya también inscrito en el alfabeto 'hippie-beat': "Haz lo tuyo / Do your own thing"). Insisto en que resultaría fascinante analizar esta serie de posibles trasvases, y ofrezco sólo un indicio primario: en la 'Carta sobre el humanismo' Heidegger respondía a la última pregunta que le había planteado Jean Beaufret (sobre la filosofía como "aventura"), indicando que en efecto el 'pensar' o el 'poetizar' se convertían en un riesgo ('Gefahr') si al auto-reflexionarse no estaban marcadas por un destino ('destinalmente'). Hölderlin, sin duda, habría superado ese riesgo, pero Trakl o Rilke se habrían quedado en el límite y ese sería su gran mérito: atreverse con el 'riesgo'. Quizá por eso Foucault añadió lo de la 'seguridad', o sea, la aludida relación actual entre evaluar y manejar el riesgo, algo que no sé cómo se retraduciría ahora a la escritura poética.

(Fuente: "Subjetividad y subjetivación en la cultura de hoy (notas sobre Foucault y Heidegger y otras cuestiones anexas)", 'Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada', 18 (2012)).

(Continúa en esta entrada. Leer aquí)

Juan Carlos Rodríguez: "El experimento criminal de Chile fue sin duda la primera señal de alarma sobre la rendición de la política ante la economía"


7.-

Pues, en efecto, Friedman y los demás leones de la Escuela de Chicago habían olfateado bien el problema con que se encontraban los jefes yanquis de principios de los setenta (Kissinger y los banqueros) ante las luchas civiles internas y ante una guerra en Vietnam cuyos costes económicos se habían disparado y cuya impopularidad crecía de forma desmesurada. La primera guerra que iban a perder (o que habían perdido) los Estados Unidos. Aquello era intolerable. Pero, para colmo, había surgido otro grano en el propio "Patio trasero" americano: en Chile, el único país con tradición digamos democrática en Latinoamérica, estaba a punto de ganar -a través de las urnas- el gobierno del socialista Allende. Algo que, dada la coyuntura, suponía un auténtico 'Gambito de caballo' (como titularía W. Faulkner a una de sus novelas) realmente intolerable. Precisamente por ese carácter democrático. Friedman y Kissinger se pusieron de acuerdo y los dos se entrevistaron con Pinochet. El resultado es bien conocido: no sólo el genocidio chileno (y luego las dictaduras criminales en Argentina, Uruguay y en toda Latinoamérica), sino algo más profundo: el dictador Pinochet iba a triunfar en apariencia como tal, pero sólo en la superestructura política. Por la base, infraestructuralmetne, Pinochet jamás iba a pintar nada: la economía financiera se presentó allí con la cara desnuda y sin ninguna máscara. Como ocurriría enseguida con Reagan o Thatcher, la política se estaba transformando en mera gestión tecnocrática del gran capital y en contra de los trabajadores.

El experimento criminal de Chile fue sin duda la primera señal de alarma sobre la rendición de la política ante la economía. Fue un primer aviso, del que nadie pareció darse cuenta, hasta que a lo largo de la década del 2000 la dictadura del capital financiero se ha impuesto en todos los terrenos. Pero en los años ochenta y noventa, lo único que se celebraba era la desaparición del Muro de Berlín y de la propia URSS. Todos éramos libres, por fin. Hasta hoy en que no sabemos ni lo que somos.

(Fuente: "Subjetividad y subjetivación en la cultura de hoy (notas sobre Foucault y Heidegger y otras cuestiones anexas)", 'Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada', 18 (2012)).

(Continúa en esta entrada. Leer aquí)

Juan Carlos Rodríguez: "Era un aplauso de Foucault al neoliberalismo que ya empezaba a imponerse en los Estados Unidos"


6.-

Lógicamente a Foucault, que se había trasladado a Berkeley con los 'beats' y los 'hippies', aquellos campos californianos, decíamos, debieron de parecerle maravillosos (1). De modo que en el curso 78-79, en París, decidió dar un paso decisivo para la 'pospolítica' (al igual que los heideggerianos estaban hablando ya de la era 'postmetafísica'). De ahí surgió en pleno la noción de 'biopolítica', esto es, la construcción cultural de la política entendida como forma de la 'gobernabilidad' o 'gobernanza' de la vida colectiva y de la vida propia, la de cada uno y la de los otros. Y así surgió también lógicamente su pasión, en ese curso, por la Escuela de Chicago: por la libertad de mercado como signo de la libertad individual y como imagen de que cada uno debe ser "empresario de sí mismo" -lo señaló atinadamente el profesor Francisco Vázquez García (1987)- y asumir sus propios riesgos. La tradición ideológica norteamericana del "cada uno es su propio presidente" se había trasladado ya al lenguaje del "cálculo" de vida neoliberal. Quizá por eso Rorty llamó a Foucault "el caballero de la autonomía". Pero el cálculo tenía más connotaciones: todo es reducible al economicismo vital de bienes y pérdidas (afectivas, sentimentales, amorosas, etc.): la economía era ya la única cara. Cada uno debía "construirse" libremente a sí mismo dentro del mercado libre y sin intervención pública o estatal. Obviamente era un aplauso de Foucault al neoliberalismo que ya empezaba a imponerse en los Estados Unidos.

(Notas):

(1) No sin algún problema, como señalan Moreno Pestaña (2006) y Jacques A. Miller (1995)

(Fuente: "Subjetividad y subjetivación en la cultura de hoy (notas sobre Foucault y Heidegger y otras cuestiones anexas)", 'Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada', 18 (2012)).

(Continúa en esta entrada. Leer aquí)

Juan Carlos Rodríguez: "La construcción cultural de la mujer y la construcción cultural de los negros lo cambiaron todo"


5.-

Lo curioso es que de hecho los Estudios Culturales habían comenzado en el ámbito británico, con cierta raigambre marxista, a partir de Raymond Williams y del primer Stuart Hall, que desde 1964 dirigía el Centro de Estudios Culturales en Birmingham (1) (con Hall empezó también Terry Eagleton). Pero la construcción cultural de la mujer y la construcción cultural de los negros lo cambiaron todo por su efervescencia masiva de lucha, y por sus teorizaciones básicas: no existe realidad esencial alguna. Sólo la del "yo nací libre"; el resto es sólo una pérfida sarta de construcciones culturales. En los estudios de 'Género' (o sea, en la construcción hombre/mujer) se inscribiría enseguida el feminismo de la 'Diferencia' (y ahí intervendrían la 'diferencia' de Derrida y de Hélène Cixous, etc., y el "no-todo fálica" de 'cada' mujer en Lacan); hasta que básicamente a partir de Judith Butler, se abrieran paso las "teorías 'Queer'" (o, en términos de Foucault, la multiplicidad de los placeres y sus usos). En suma: no hay género ni normas en ningún aspecto. Ni sexualmente, ni políticamente, ni literariamente, ni en filosofía o en arte: todo se puede mezclar porque todo es lenguaje arbitrario, un puzzle de símbolos y signos, una repetición/diferencia que se establece en un instante y se borra de inmediato (quizá aquí se traslucía de manera opaca la vieja tradición metafísica entre esencia y apariencia, sólo que tachando la esencia y dando todo el valor a la apariencia, a las superficies, al "todo vale").

(Notas):

(1) Stuart Hall fue también director de la "New Left Review". En ensayo de Hall titulado en su edición española 'Los hippies: una contracultura' (1977) supone un magnífico ejemplo de lo que pudieron ser los Estudios culturales. Luego, tales estudios, como el propio Hall, prefirieron seguir la vía blanda de Paul Goodman (la crítica de Goodman a 'On the Road', de Kerouac puede contrastarse con el ensayo citado antes), la vía del "Nuevo Periodismo" y las premoniciones tecnológicias de McLuhan. Si se le añade a esto el 'sexo, drogas y rock and roll', la desaparición de la política y la importancia del "viaje interior" y de las "puertas sensibles de la percepción" se comprenderá fácilmente el triunfo pop de la posmodernidad en los años 80-90 hasta nuestros días.

(Fuente: "Subjetividad y subjetivación en la cultura de hoy (notas sobre Foucault y Heidegger y otras cuestiones anexas)", 'Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada', 18 (2012)).

(Continúa en esta entrada. Leer aquí)